Después de tantas y taaantas pendejadas escritas aca, tantas mentadas de madre, tantos reclamos, odios, risas, chistes malos y demases, ya es tiempo de escribir algo bueno, y por qué no, si es el post # 1OO (aplausos) o eso creo... la verdad espero que mis cuentas no me fallen, eso de tener borradores aquí pues, daña todo. En fin, no siendo más, les dejo un "capítulo", por así decirlo, de Aura o las violetas, del escritor colombiano José María Vargas Vila que fue muchísimo más reconocido fuera de Colombia.
En fin, cuídense las nachas.
*
Dos meses habían transcurrido;
el dolor no había muerto, se había adormecido en el corazón; la paz, empezaba a renacer en la casa, y yo ocultaba a mi madre la tristeza que me devoraba, fingiendo que el olvido penetraba poco a poco en mi alma;
no había vuelto a ver a Aura, ni oído hablar de ella después de su matrimonio; se esquivaba estudiadamente hablar delante de mí, de todo aquello que pudiera remover de mi memoria, las funestas escenas que habían pasado;
dominado por el hastío, y en busca de distracción, fui a la ciudad, donde se hallaba una compañía dramática, dando una temporada de funciones:
una noche que concurrí al teatro, me entretenía momentos antes, de principiar la representación, en repasar con mis gemelos, las filas de palcos ya repletos de señoras, cuando mis ojos se detuvieron en uno, cuya puerta acababa de abrirse; dos personas entraron en él: ¡eran Aura y su esposo!
ella, entregó al anciano la capa de pieles con que venía cubierta, y pasó a ocupar la delantera del paco, apoyando sobre la barandilla su brazo desnudo, con una majestad de reina;
venía sencilla, pero elegantemente vestida; traía un traje de terciopelo negro, que dejaba en descubierto su pecho, y sus brazos de alabastro, y de la línea negra de su traje, se destacaba su busto delineado y perfecto, como si hubiese sido esculpido en mármol de paros, por el cincel de Fidias, sonteniendo su cabeza divina, que hubieran envidiado lo ideal, las vírgenes de Rafael y Murillo;
sus hermoso ojos, brillaban como dos carbunclos, bajo su frente serena, a la que daban sombra sus cabellos caídos sobre ella, primorosamente peinados a la Capoul; por único adorno, llevaba un ramo de violetas, sostenido por un broche de brillantes, en la cabeza, y otro en el pecho;
la palidez de su rostro, comunicaba más fuego a su mirada, y más encanto a su fisonomía; su elegancia, su hermosura, su reciente matrimonio, llamaron sobre sí la atención general, y los anteojos del patios y los de los palcos, se clavaron en ella;
era la primera vez que aparecía en público, después de su enlace, pues todo ese tiempo había permanecido en una de las haciendas de su esposo;
imposible pintar la sensación que experimenté; celos, amor, despecho, rabia, todo se agolpó a mi corazón; guardé el binóculo en su caja, y me senté aturdido en la butaca, y así permanecí largo rato; al fin, no pude resistir al deseo de mirarla y alcé los ojos a su palco;
ella recorría en aquel momento, con la vista la platea; de repente sus ojos se encontraron con los míos; sobrecogida, fascinada, se quedó inmóvil; ambos comprendíamos que estábamos sosteniendo a nuestro pesar, aquella mirada de fuego, pero la naturaleza era superior a nosotros, y nos retenía allí suspensos y absortos, como dos seres que han llegado al mismo tiempo a la orilla de un abismo;
al fin, con esfuerzo doloroso, rompimos la corriente eléctrica que nos unía; al dejar de mirarla, quedé en la sombra y deslumbrado, como si el sol hubiese pasado un momento a pocos metros de mis pupilas; quise abandonar el teatro, huir de aquella visión fascinadora, y volver a ocultar mi desesperación en el seno de mi madre, y el silencio de mis campos; pero una fuerza superior a mi voluntad me retuvo allí;
ponían en escena quella noche, una comedia muy conocida de todos, y muy en boga entonces, especialmente en los teatros de provincia: La Flor de un día;
durante el prólogo y algunas escenas del acto primero, pude cumplir mi resolución de no mirar a su palco, pero al llegar a aquel pasaje, en que don Diego, que vuelve a buscar a Lola, la halla casada, y al encontrarse casualmente solos, la apostrofa por su infidelidad, diciéndole:
¿Por qué vuestra pasión es flor de díaque dura sólo lo que dura un lirio,mostrando al hombre que en amores fía,que el premio del creyente es el martirio?¿Qué importa a la mujer si en la mudanza,son de lisonjas sus oídos lenna,convertir una vida de esperanzaen campo estéril de infecunda arena?
alcé los ojos a Aura; conmovida, agitada, la respiración anhelosa, la vista fija en el escenario, movía sus labios, como repitiendo palabra por palabra, aquellos versos que yo le había enseñado de memoria; al concluirlos, volvió sus ojos humedecidos a mí, pero los apartó prontamente; mas, cuando Lola, respondiendo a las quejas de su amante engañado, le dice con desesperación y con ternura:
¡Y ante el hombre ofendido que amé tantono hallar una palabra en mi disculpa!...Ni aun el consuelo de enjugar su llanto,llanto que vierte por si sola culpa.Y cuando a su desprecio resignada,diera mi salvación por su ventura,¿creéis que a una mujer tan humilladapodéis hablarle vos de desventura?decidme: ¿lo creéis?
entonces bajó sus ojos a mí, mirándome con fijeza, como si hubiera querido afirmar aquellas últimas palabras; había en aquella mirada, quejas y reproches, severidad y amor; no pude soportar la expresión de aquellos ojos, bañados en luz, y repletos de tristeza, y bajé la vista;
cuando pocos momentos después, volví a mirar, el palco estaba vacío, y se oyó fuera el ruido de un coche que se alejaba; era el de ellos; y, sin embargo, permanecí con los ojos fijos en aquel palco abandonado, en cuyo fondo me parecía aún ver destacarse, entre el cortinaje carmesí, el busto ideal y majestuoso de Aura;
aquella noche, al regresar a mi casa, no podía conciliar el sueño; todos mis dolores, adormecidos apenas, habían vuelto a despertarse a la vista de aquella mujer tan hermosa y tan querida; ella me amaba, o había duda; ¿sería imposible que volviéramos a vernos, a recordar nuestros amores, y a amarnos en silencio? ya que no podía ser mi esposa ante los hombres, ¿no podríamos seguir amándonos en el misterio? he ahí los pensamientos que me asaltaban;
impulsado por ellos, perseguido por el insomnio, y agitado por la pasión, me levante y escribí a Aura; mi carta era tierna, sensible, incovenientemente atrevida; era la carta de un adolescente, enamorado, y fogoso, a quien en el delirio de la pasión, todo le parece permitido;
después de escribir volvía a acostarme un poco más tranquilo, y logré dormir; pero ni en sueños, pude apartar de mi memoria quella imagen, y si despertaba, me parecía divisar en los ángulos obsuros de mi aposento, mirándome con tristeza, aquella cabeza pálida, adornada de violetas.
Gracias por leer.



6 personas suministraron Fluoxetina:
¡Wow! que belleza.. realmente viví cada letra, la descripción de Aura cuando está en el palco, es simplemente perfecta, y cuando se miran y quedan "suspensos y absortos" y esa corriente eléctrica... Cielos!!!... esa fue mi parte favorita. Maravilloso escritor, logró transportarme y lo disfruté de una manera... delicisosa, exquisita :)
Feliz Post # 100
Que vengan muchos más
Un abrazo
Marlene <3
quise decir... deliciosa. Es que cuando no tomo Fluoxetina, no me fijo lo que escribo :)
Muchísimas gracias por tu comentario. De verdad. Estoy mejor, más concienciada de todo lo que tengo que hacer y la operación de mi padre ha salido bien. Mi abuela está un poco dolorida, pero está mejor. Poco a poco, supongo. Ays.
Un abrazo fuerte fuerte.
MARLENE: Lo sé, por eso lo transcribí aquí, ese capítulo fue el que más me gusto, ese encuentro, esa chispa, espectacular ¿eh? y mira que estamos hablando de mil ochocientos algo. Gracias por el abrazo, uno grande para tí también y esperemos que lleguen más posts :)
BUTTERFLIED: wow mujer, me alegra que estes bien, la verdad tu post me preocupo U_U y tenés mucha razón, poco a poco. Un abrazo muy fuerte para tí también.
GRACIAS POR COMENTAR, BESOOOOOS.
*La scuisea* (si no sabes que es... es como un abrazo, pero un abrazo "scui" XD jaja estoy loca).
¡¡¡FELICIDADES POR TUS 100 POST!!!
¡¡Eso es dedicación!! ^U^ Y espero que vengan muchos más. Sé que me perdí varios, pero ya no más.
Vibrante fragmento Lydiiis!
& Felicidades por ese Post dell Centenarioo ;)
Ya se que tendre muchos mas para imaginarte relatando historias tan absurdas y atrapantes como solo tu lo hacees ;)
Un beso!
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